Covid-19 en Argentina: histeria colectiva y policía del pensamiento

Desde los medios de comunicación se foguea una falsa dicotomía: economía/mercado versus salud.
Sin economía de mercado, donde las personas intercambian bienes libremente y sabiendo sólo ellas qué necesitan y cuánto, no hay sistema de salud.

Sin la construcción de hospitales mediante recursos de la economía, que dependen del costo-beneficio y de la conveniencia de emplazar en cierta zona y no en otra, no hay sistema de salud que garantice un eficiente servicio. La pretendida moral buenista, la planificación totalitaria ha demostrado ser un fiasco.

Imposibilitadas las personas de salir a comprar bienes de diversa índole, los cartoneros que penden su subsistencia mínima muy justa (que en las zonas pobres del conurbano es población numerosa), carecen de motivos hacer sus changas o de encontrar material.
Atentar contra el mercado es atentar contra la humanidad de los más pobres.
¿Cuando los medios hablan de los "pobres...", hablan de los pobres verdaderamente o hablan de los zánganos que se limitan a recibir un subsidio del estado?

¿No será que, mercado y salud, en realidad no son dos cuestiones por sí o por no, auto excluyentes sino complementarias?
¿No será que los periodistas acreditan títulos de burros?

Cada país debe optar por las estrategias políticas que más le convenga según sus características demográficas, culturales y de desarrollo tecnológico al servicio hospitalario; no hay un único manual monolítico para paliar la pandemia. Están los ejemplos de Corea del Sur, Singapur, Taiwan y Hong Kong que evitaron medidas extremas de aislamiento social como muestra.

El otro tratamiento de la información es el escrache como forma de adoctrinamiento y purga social. Es la irreflexividad de las masas sobre la indefensión del individuo. 

Repulsivo es ver la policía del pensamiento al estilo "1984" de todos los medios al unísono pidiendo controles irracionalmente, como si su tarea principal fuera esa. Hacer eso, sin informar las verdaderas condiciones del sistema sanitario en cuanto a insumos, es limitar la labor comunicativa a una labor sensacionalista e aun represiva discursivamente en muchos casos.

Periodistas enervados como el dictador de "V for Vendetta". También me recuerda al guión de la película "la purga" pero a la inversa: total discrecionalidad de las fuerzas policiales para aplicarle correctivos a quien decida comprar en la panadería más lejana.
Ya sacar a pasear al perro da la sensación que uno se encuentra al límite de transgredir las normas de la cuarentena.

"Lo que no entra por la razón, entra por la fuerza". El gobierno de Alberto Fernández: ¿no estará abriendo los paraguas ante el inminente aumento exponencial de casos? Junto con los medios, acólitos, que compiten por quien ostenta la pauta publicitaria,  ansían un estado de sitio cuando el tránsito vehicular y peatonal es cada vez mayor.

Sin libertad, no hay producción, sin producción, no hay salud posible.

No caigamos en los falsos dilemas a cargo de mercenarios embrutecedores a sueldo.

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