Arte como disposición estática-militar o dinámica-pluralista
| Petorutti, E. - El hombre de la flor amarilla |
Doce años ya. Caminaba por el segundo piso del museo de bellas artes y encuentro una obra "kitsh", pongamos, humorística contemporánea. Se pusieron etiquetas de golosinas viejas, (basura, vió), y, la “gracia” —al parecer— era adjuntarlo a la imagen del jefe de gobierno de la Ciudad en funciones.
¿El arte debe moverse por la fuerza de la acción colectiva? ¿El sustrato de todo arte debe ser algo necesariamente comprometido? ¿Todos los elementos de este (presunto) arte es a los fines de intereses, de la producción individual o del área de dirección del museo? ¿Cuándo fue que las instituciones se terminaron desviando poco a poco de sus misiones originarias para ser trasmisión de canales directos de propaganda política?
El arte se enriquece con el intercambio. Hace unos años en el mismo museo pero en la planta baja, he visto una sala con cuatro pintores de la misma época: Petorruti y Xul Solar, vanguardistas argentinos, los restantes dos eran costumbristas uruguayos, pinturas entristecidas que solo buscaban describir un modo de vida campestre. Divergente era lo plasmado en Petorutti y Xul Solar; se notaba una trazado de líneas más sutil y elaborado, un relieve de colores contrastantes entre sí que energizan los sentidos; en suma, obras que revitalizan los sentidos del contemplador, al igual que estimulan tanto la riqueza conceptual como la ensoñada imaginación.
¿Cuál es la conclusión que arribé del mundo de diferencia que había entre argentinos y uruguayos pintores? Que los primeros habían ido a Europa —Petorutti en 1913, Xul Solar en 1912, ambos conocieron a Picasso, Modigliani, Kandisnky y Franz Marc (entre otros)— a enriquecer sus conocimientos y trabar contactos con nuevas expresiones de la sinergia cultural, rebosante, dinámica vanguardistas, aspectos característicos del viejo continente, al menos en aquella época.
| Xul Solar - Ciudá |
Si los artistas locales famosos, de renombre, mal costumbrados a vivir de la papeleta de don Estado se apoderan de reductos de expresión eso sólo degenera a la larga en que sólo los de su generación sean los artistas publicistas en nombre del resto, terminan entronizados como los que hablan en nombre del arte, es decir, su interés onfaloscópico. Peor aún, si su ideología rectora se afinca en el Estado , los nuevos no tienen voz por mera disidencia ni tampoco la tendríán a menos que tengan la correcta lectura de cuándo se da el cambio de timón gerencial; entre tanto ¿el arte? pour le gallerie.
Conviene aclarar que no conviene hacerse drama cuando todo está destinado a ser lo que es: los artistas, o mejor dicho, las obras, las obras de verdad, quedan, en cuanto a los berrinches de sala de jardín de infantes se caen y y decantan en basura no reciclable. En vista de ello, es muy importante tener una moneda local fuerte— y no depreciada por otorgar discrecionalmente subvenciones a artistas amigos consolidados con obras venidas a menos—, que permita la posibilidad de conocer el extranjero, y que es tan aplicable a tantos otras esferas de la vida.
Comentarios
Publicar un comentario