¿Qué es ser liberal?

Es entender el mundo como proceso evolutivo, dinámico, permeable a su funcionamiento interno, con sus contradicciones, con sus marchas y contra-marchas. 

Es ante todo, una cuestión actitudinal de humildad y modestia, a decir de Guy Sorman: 

“El liberalismo, por lo demás, nunca es simple. Consiste, por el contrario, en reconocer la complejidad de las sociedades y ser capaz de ver la existencia de múltiples verdades simultáneas. Por lo tanto un liberal auténtico no sólo debe escuchar a aquellos que no piensan como él, sino admitir que sus adversarios tienen su lógica. Esta actitud abierta y pluralista es, por supuesto, una debilidad política, pero también constituye la fuerza moral de los liberales”. (No a la decadencia de la argentina: 222).

Humildad porque si una persona pudiese saberlo todo sería omnipotente y omnisciente, ergo, podría planificar con éxito cómo llevarnos al Edén. 

Modestia, ya que al entender la sociedad como progreso indefinido, heterogénea, es decir, en una sociedad cuyo funcionamiento impere un libre mercado y sujeto a unas reglas básicas de derecho, es allí donde lo imprevisible se torna realidad en potencia permanente.

Es lo diferente lo que hace progresar a la sociedad. De allí la ligadura natural y consubstancial a largo plazo entre democracia política y libertad individual como expresiones corpóreas distintas pero que confluyen en un mismo espíritu. 

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