Comentario a Política de Aristóteles IV: retomando la cuestión de la esclavitud
Continuando con el análisis y su necesaria revisión sobre la noción de esclavitud ahora en vistas a la postura de Aristóteles, tenemos que en VII.2.1324a25 de la Política el mejor régimen es aquel que cualquier individuo puede prosperar y ser feliz. Esto es importante recalcar porque tiene dos implicancias: la primera, que el mejor régimen político depende según el contexto social y cuya dinámica sea más posible alcanzar, atendiendo los atributos cuantitativos y cualitativos que presente una sociedad. En segundo lugar, dicha afirmación resalta la igualdad real, como posibilitadora de realización de las potencialidades a las que cada uno puede aspirar. Ergo, no se puede decir bajo ningún punto de vista que estamos ante un pensador excluyente de las minorías, “elitista” o que le plazca domesticar personas como rebaño.
Para despejar todo atisbo de duda sobre esto último, complementariamente en VII.2.1324b.30 tenemos que Aristóteles critica el ejercicio del despotismo sin considerar las facultades que nos provee la naturaleza a cada uno: el gobierno en esencia despótico que busca dominar a cualquier individuo a piacerre no es político. De modo análogo, en VII.3.1325a20 tenemos que "la vida de un hombre libre es mejor que la de un amo", ya que todo lo referente a necesidades cotidianas—ámbito de actuación del esclavo— carece de una cualidad noble o de un distintivo social de por sí. De este modo, lo bello y lo justo radica en actuar de acuerdo con la naturaleza de cada uno; que el padre eduque a su hijo, que el amo instruya al esclavo; sólo así podrá una sociedad conducirse siguiendo la virtud. A quien se debe seguir, debe cumplir dos condiciones: obrar con virtud y tener la capacidad. (VII.3.1325b10), de carecerlas, se revoca el mandato, como el del gobernante inescrupuloso o el régimen político se pudre hacia dentro y demuda en otro.
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