Comentario a Política de Aristóteles: acerca de la esclavitud, técnica y arte
Aristóteles comenta que la relación de un esclavo con su amo puede no ser sólo de mutuo acuerdo sino de amistad, como cuando ambos tienen su condición por naturaleza (Aristóteles, Política, I.6.1255b10). Esto es así en la medida que si alguno ejerce mal el rol, es perjudicial para ambos, ya que para que fluya en su funcionamiento el todo, sus partes deben cumplir su función con virtud, que es, saber mandar u obedecer según corresponda. La relación amo-esclavo se ciñe a la administración doméstica, por lo que el esclavo es una propiedad animada; esto es, un instrumento de acción. Por añadidura, ambos deben considerarse como una combinación discontinua, a diferencia de la distinción cuerpo-alma que es una combinación continua —alma como racionalización del mundo a través del logos—.
Más adelante prosigue que lo que se requiere para un cambio de comunidad política es un cambio de régimen; esto implica que un esclavo puede llegar a ser ciudadano, es decir, alguien con voz y voto en los asuntos de la polis, citando de ejemplo la decisión de Clístenes que, tras la expulsión de los tiranos, se integraron a las tribus muchos residentes (extranjeros o esclavos), y, con ello, convertidos en ciudadanos. (III.2.1275b35).
Entonces, ¿Por qué persiste en el imaginario colectivo que el concepto esclavitud ha de ser considerado igual, esto es, con la misma carga peyorativa, desde tiempos remotos a la actualidad? Da la impresión que donde más alcanza imperio la expresión coloquial "todo es igual" es gravosamente injusta con las sociedades más avanzadas de su época.
El arte, que es en parte reflejo de las percepciones del mundo que nos circunda, siempre ha demostrado el grado de evolución de un contexto histórico y social dado. La expresión artística en su verdadero sentido holístico —culmen de la expresión simbólica encontramos en el relieve ornamental y funcional del orden de lo público en sentido amplio: arquitectura, escultura y pictografía— es el producto del refinamiento de la técnica, cuyo diferencial en cuanto a superioridad es catalizado por el estadio de evolución de las relaciones humanas. Por lo tanto, el mundo tal como lo entendemos, termina siendo un medio de exteriorización de lo subjetivo. Véase el decorado y frisos del Partenón sino, una obra monumental destinada a elevar y enaltecer el espíritu humano.
Por consiguiente, el centro neurálgico de la cuestión pasa por el grado de refinamiento de la técnica, pero que es dado en última instancia por una división social del trabajo que conlleva largos procesos de mejora resultante tanto de marchas como contramarchas; de sucesivos errores y enmiendas.
Una sociedad monolítica autoritaria y opresiva respecto de las manifestaciones naturales del hombre nunca pudo (ni podrá) crear la belleza indescriptible del Partenón sobre una colina. Si bien los griegos tomaron en buena medida el modelo escultórico egipcio en un comienzo, con dedicación y denuedo han agregado movimiento y vitalidad a la rigidez de los cuerpos representados por estos últimos. Como lo expresa Pierre Ducasse en Historia de las técnicas:
Cuando pasamos del arte egipcio al arte griego, de los telares y ritos del Nilo a la vida del artesano heleno, observamos una transformación tan profunda que tenemos la impresión de que, al cambiar de espacio, hemos cambiado también de humanidad. Egipto nos ofrece con harta frecuencia la misma serie de individuos impersonales, estáticos en el acto en que los consagra la sociedad: la actitud corporal del más humilde esclavo que corta el tallo del trigo está casi tan rigurosa y tan "hieráticamente" definida como la del faraón que aúna las potencias del cielo y de la tierra.
Esta procesión de muy hermosos y muy trabajadores autómatas humanos se contrapone a la imagen griega del trabajo que nos muestra la actividad alegre y la libertad, sin desorden, de una muchedumbre: una sociedad de hombres que trabajan sin cesar pero cada uno a su gusto, con la independencia y el espíritu burlón de los que dominan y valoran su trabajo.(1973:37-38)
En otras palabras, sin libertad para crear, lo que supone tiempo (libertad de buena parte de sus ciudadanos), deseo (autoconsciencia) y saber hacer (técnica), es inconcebible un mundo pletóricamente expresivo, magnánimo y jovial de la condición humana.
Atenea Ergane —de érgon; trabajo u oficio— diosa patrona de los obreros y artesanos daba cuenta del vínculo entre el trabajo y lo religioso, cuya ofrenda a los trabajadores, quienes gustosos a cambio, ofrecían sus trabajos. Ineluctablemente hubo una ligazón entre desarrollo espiritual de las ideas conjuntamente al desarrollo técnico plasmado en su grandiosa materialización. En efecto, la labor del artesano o agricultor es un reflejo de una filosofía de vida cuyo origen estriba en un método de aproximación sobre la realidad y la naturaleza física entendida como un medio de exploración para el autoconocimiento.
Una gesta arquitectónica insoslayable e imposible de pasar por alto es el túnel de Samos(1) de más de mil metros de longitud para abastecer de agua al pueblo, obra de Eupalino, elaborando un método con cálculos previos y modernos instrumentos de trabajo. Si bien hubo otros acueductos subterráneos previamente, el túnel de Samos construido del siglo VI A.C. destaca por su precisión en cuanto al trazado rectilíneo construido simultáneamente desde ambos extremos, ganando así tiempo en la finalización de la obra.—de notar que fue efectuada como mecanismo de defensa de la ciudad de Samos para evitar envenenamientos y así generar suministro del agua más seguro—.
El refinamiento de las formas como expresión del rigor y sutileza que proporcionaba la técnica, era dada por sus conocimientos en la operacionalización matemática:
De modo general podemos decir que los griegos, artistas de la forma, fueron ante todo matemáticos y geómetras. Las matemáticas —y el espíritu matemático— Son su gran contribución al tesoro de la técnica humana. Las consecuencias maravillosas de este aporte se manifestarían mucho tiempo después de la desaparición de la civilización griega. Sin embargo, durante esta misma Civilización, el perfeccionamiento de ciertas técnicas dejaba entrever ya la eficacia de la ciencia en la actividad práctica y en sus instrumentos. En efecto, los griegos depuraron y precisaron todas las ideas fundamentales en las que reposan nuestros procedimientos de medición (medición de longitud, volumen, masa, tiempo). La elección de las unidades, los métodos y los instrumentos adecuados para pesar y nivelar progresaron entre sus manos. La invención y la construcción de cuadrantes solares, perfeccionados con el uso de curvas matemáticas, dan una idea de la forma en que la ciencia penetraba en los detalles de la vida cotidiana. El primer aparato para medir el tiempo, adoptado empíricamente en épocas primitivas, era la sombra móvil de un palo o de un edificio: Instrumento sistematizado en forma de gnomon (palo con un agujero o una bola en su parte superior que se inclina a voluntad para poder observar en forma precisa y continua la marcha de la sombra). El cuadrante solar, que por medios geométricos determina la superficie y la línea sobre la cual deberá formarse y desplazarse la sombra, alcanzó un alto nivel científico en la medición del tiempo. Los griegos participaron en los orígenes de nuestros aparatos modernos de medición inventando, o por lo menos perfeccionando, la clepsidra (de origen egipcio o babilónico), modelo de los relojes hidráulicos.(1973:41-42)
Pero la arquitectura no es solo arte a los fines de satisfacer el goce estético, sino también funcionalidad en su sentido amplio y disposición de uso; considerando esto último pareciera convenir un punto medio. Asimismo, la especialización de una profesión es la resultante, también y no menor, del conjunto de actividades operantes en una sociedad.
En suma, se buscó una revisión del concepto de esclavitud y poniendo en relación la interpretación común durante la Antigua Grecia, considerando que la mejora en arte, arquitectura, y demás oficios responden inmediatamente a una mayor disponibilidad de mano de obra y a una ampliación de las familias de ingresos medios; asentando así la base indispensable para acumulación de capitales necesaria que resguardan la confianza y credibilidad mediante pactos voluntarios.
Referencias
(1) Para características y detalles de la obra ver:
Bibliografía
- Aristóteles. (2016). Política (María Isabel Santa Cruz, Trad.). Editorial Losada. (Obra original publicada aprox. 350 a.C.).
- Ducassé, Pierre.(1961) Historia De Las Técnicas. Buenos Aires: Eudeba.
- Montesquieu, C. L. de S. (2007). Del espíritu de las leyes. Editorial Losada.

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